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Después de la crucifixión...

(Por Mabel)

Disclaimers:

Los personajes de Xena, Gabrielle, Afrodita, y Ares pertenecen a Renaissance Pictures/MCA Universal. Solo los he tomado prestados, esta historia tiene el fin de entretener y no pretende infringir ningún derecho. Aunque se inspira en él ultimo capitulo de la cuarta temporada, el resto de esta historia es mío, pero quiero aclararles que e tomado prestado algunas estrofas del cantante que admiro J.L.Rodriguez, porque son tiernas y llegan al corazón.

Esta historia tiene escenas de amor entre dos mujeres.

Quedas avisado.

Criticas constructivas serán bien recibidas mabel34@hotmail.com
 

A lo lejos se distinguía en las cruces los cuerpos de Xena y Gabrielle, Xena fue la primera en sentir como su espíritu salió de su cuerpo, este se queda mirando como gota a gota su compañera iba perdiendo su vida.

Tan dolorida por esta imagen, pidió a gritos a los Dioses hicieran algo por al amor de su vida, y de repente apareció frente suyo la imagen de Ares Señor de la Guerra.

¡ Tengo algo que proponerte!

¿Qué es?

Le devuelvo la vida a Gabrielle y a ti, si prometes servirme como antes mi Guerrera.

¡Por ella! ¡Acepto todo, todo lo que pidas!

Ares movió sus dedos, el espíritu de Xena volvió al cuerpo, y el de Gabrielle que en ese momento estaba por salir fue detenido por un fuerte tirón.

Las dos estaban ahora sobre la nieve, Gabrielle aun desmayada, pero Xena se levanto enseguida, se acercó hasta su amada para besarle su frente, sus pómulos, su boca, pero ella no despertaba.

¿Qué le pasa, porque no despierta?

Lo va hacer; tan solo nos marchemos,

¿Debo dejarla sola e indefensa?

¡No!. Te prometo que nada le pasara.

Adiós amor mío, te quiero tanto que no podía permitir que murieras, aunque tuviera que vender mi alma a este maldito bastardo.

Xena rozo con sus dedos los labios que siempre supieron como hacerla temblar, movió la cabeza de un lado a otro como queriendo olvidar y le dijo a Ares que ya estaba lista, los dos desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos.

Gabrielle empezó a despertar, cuando vio todo a su alrededor, noto que algo no estaba bien y que todavía seguía en la tierra de los vivos.

Con sorpresa empezó a buscar a Xena y no la ve, solamente están las cruces.

¡Oh! Por los Dioses que esta pasando, no lo entiendo, necesito respuestas pero sobre todas las cosas necesito saber donde esta la que más amo y ame.

De repente apareció Afrodita ¡Gabrielle! Tienes que tener mucha fuerza para enfrentar lo que voy a decirte.

¡Dime! ¿ Que pasa?

Xena pidió ayuda a los Dioses, al ver que tu morías, y el que vino a su rescate fue Ares, pero con una condición, que le volviera a ser fiel a su servicio.

¿Por qué? ¡No Xena! No debiste.

Gabrielle es fácil aceptar nuestra muerte, pero es muy difícil y doloroso ver a la persona que amas que con cada minuto, se le va la vida.

¿Qué puedo hacer? No permitiré que sea usada por un Señor de la Guerra..

Deberías volver a tu pueblo junto con tu familia y esperar un poco, date tiempo para pensar y ver que sucede, por ahora no podemos hacer nada para ayudarla, pero te prometo que a su debido tiempo lo haré.

Pasaron varios meses y Gabrielle seguía en Poteidia, escuchaba historias sobre la Princesa Guerrera que ahora si era la destructora de naciones y estaba a cargo de los ejércitos de Ares y que ningún guerrero era un rival que estuviera a su altura, ya que vencía uno por uno a cada oponente.

Gabrielle no dejaba de pensar en la mujer que había ganado su corazón.

Nunca dejo de escribir, sabia que algún día ella volvería y podría leerle todo lo que sintió sin ella, su amor, su angustia, los momentos en que su corazón deja de latir al recordar cuando hacían el amor, pero sus ideas empezaron a formar en su mente un nuevo pergamino, su rostro se llena de lagrimas, pero pudo rescatar todo lo pensado:

Voy desechando todo lo que pasa por mi corazón

Percibo todo tu encanto en esta piel,

El cielo cabe en mi interior.

De tu luz se alimenta mi alma.

Contigo es amar, y después flotar, con tu beso sublime

Contigo es amar y saber que amarte me es imprescindible.

Mi corazón es poco, para habitar en ti

Y mi razón es tanta para vivir por ti

Cuando tus manos ávidas de mí, saben hacerlo todo bien.

Sobre tu vientre se pueden sembrar,

todos los sueños que algún día prometí.

A tu costado es donde atraca el fin de mis

deseos y mis pocas alegrías...

 

Lo que Gabrielle no sabia es que Xena casi todas las noches se daba una escapada, y se asomaba muy silenciosamente por la ventana de su habitación y miraba con ojos de profundo amor todos sus movimientos, como se recostaba sobre su cama y empezaba a escribir, después como se desvestía y luego de un largo rato de estar con su mirada hacia algún lugar desconocido, se quedaba profundamente dormida, y es ahí donde Xena entraba y se acercaba hasta ella para besarla muy tiernamente, se arrodillaba al costado de su cama y se quedaba largos momentos observándola, deseando poder abrazarla, amarla, besar su cuello, sus pechos, su firme estomago hasta llegar a......., pero luego vuelve a la realidad y antes de marcharse hojea el nuevo escrito del bardo, cuando termino, se fue con el corazón destrozado por no poder decirle que sentía lo mismo.

A la mañana siguiente Gabrielle se despertó decidida a ir en busca de Xena, y no le importaría quien se interpusiera en su camino.

En el campamento todos los guerreros estaban limpiando sus armas y Xena estaba hablando con uno de sus capitanes sobre un plan de ataque a unos esclavistas, para soltar a los hombres y ofrecerles unírseles a su ejercito.

A lo lejos se divisaba una figura, que se acercaba lentamente, como si estuviera observando con perspicacia, la cantidad de soldados, sus armas y posiciones.

Su Comandante ordena que nadie toque a esa guerrera, que ella misma se encargaría, estaba segura que debería tratarla muy mal para que se diera por vencida y se marchara, sabia que iba a ser un trabajo bastante difícil la conoce muy bien y sabe lo testaruda que siempre es y que no se daría por vencida tan fácilmente.

¿Qué haces aquí? Será mejor que te largues o tendré que darte como un premio consuelo para mis hombres (Xena no demostró nada en su rostro, pero él tener que tratarla de esa manera tan fría y despiadada hacia que sus rodillas y piernas no pudieran sostenerla, se sentía caer a pedazos).

¿Por qué me tratas así? Que... ya te has olvidado de todo lo pasado y vivido entre nosotras.

¿No soy nada para ti?

Eso no lo puedo creer, si fuiste capaz de dar tu alma por mi vida, no me niegues que no soy nada para ti.

Eso ya es historia, me di cuenta que todavía me gusta mandar a mis tropas y tener a mis pies a cualquier persona solamente con levantar un dedo de mi mano.

¡No puedo creer lo que oigo! Tu Princesa Guerrera a mi no me engañas.

Tu diste todo por mí, ahora me toca a mi dar mi vida por ti, así quedaras liberada de tu promesa.

¿Qué estas diciendo? Gabrielle... déjate de tonterías..

El bardo saca un cuchillo de su bota, el que le habían dado el día que recibió su iniciación como amazona y el que nunca había tenido que usar, lo acerco a su pecho.

A todo esto apareció Ares diciéndole a Xena que nunca se hubiera imaginado que esta pequeña tuviera la fortaleza para suicidarce por ti.

Si cumple quedas liberada de todo ( Ares sabia que Xena no lo permitiría, por eso se arriesgo)

Xena se acerco despacio hacia Gabrielle ¡ no hagas eso!... Por favor escucha, tu vida vale mucho más, que lo que pueda hacer yo.

¡No! Xena, estas equivocada, prefiero la muerte entes de seguir viendo como destruyes todo por lo que luchamos antes, las dos juntas. No puedo seguir soportando tanto dolor.

Xena trataba de acercarse a Gabrielle, mientras le hablaba:

Tu eres mi vida, mi razón para seguir viva,

Soy esclava de tu corazón, y si te hice algún daño... no fue mi intensión

Te quiero tanto que no tengo palabras...

El rostro de Gabrielle empezó a llenarse de lagrimas al escuchar lo que Xena le dijo, todo esto la decidió más.

Apunto el cuchillo sobre su piel y lo clavo con tanta fuerza que la sangre empezó a correr a borbotones.

Xena corrió hasta ella la tomo entre sus brazos, quito suavemente las manos que todavía sostenían el cuchillo, trato de sacarlo sin hacerle mas daño, pero al ver la gravedad de la herida, empezó a llorar, Gabrielle no dejaba de mirarla.

No llores amor mío ya estas libre, tu sabes que al lugar donde iré, siempre te estaré esperando.

No me dejes Gabrielle, no soportaría la oscuridad que vendría, no me dejes, te lo ordeno.

Sus ojos se empezaron a cerrar suavemente pero nunca dejo de sonreírle para que supiera que todo esta bien, que ahora esta tranquila y en paz sabiendo que Xena estaba libre de su promesa.

Ares empezó a reír ¡la verdad es que nunca pense que podría derrotarme una rubia, habladora!

Xena tomo el mismo cuchillo que uso Gabrielle y lo puso en su pecho y con una sola mano lo clavo tan fuertemente como pudo ya que en su otro brazo seguía sosteniendo el cuerpo inerte de su compañera, empezó a sentir en su mano como corría su propia sangre.

Ares sorprendido por lo que veía no deja de decirle que era una pobre guerrera estúpida, que se dejo vencer por el amor, siendo que él le podía haber dado todo, todo lo que me pidas, reinos, mas poder..

Movió sus dedos y se marcho, viendo que no podía hacer nada, porque esta vez no le pediría ayuda.

Las dos yacían tranquilas sobre el suelo, ahora el espíritu de Gabrielle era quien tomaba de la mano al de Xena, como invitándola a que la siguiera, entre ellas aparecía Afrodita.

Te dije que no podía hacer nada antes, pero ahora si Gabrielle, tu diste la vida por ella y Xena dio su vida también por seguirte, por eso las recompensare, las enviare a un lugar en otra tierra donde los Dioses no existen, estarán por su cuenta de ahora en adelante.

Las dos estaban en un paraje tan verde, con arroyos, flores tan bellas y un arco iris que las vislumbro, y escuchando la voz de Afrodita que se despedía ¡ Ahora podrán amarse por el resto de sus vidas! Les recuerdos que en esta nueva tierra son inmortales, nada ni nadie podrá contra ustedes, así que tendrán mucho tiempo para recuperar lo perdido, ¡Adiós! Son mis mejores discípulas del amor.

Xena y Gabrielle, se miraron nuevamente, se abrazaron y se besaron muy apasionadamente.

Gabrielle, estaremos juntas por todo la eternidad.

Xena, estoy tan contenta, se que acá seremos inmensamente felices, ya que no habrá Dioses, y espero no halla guerras.

Gabrielle, no todo es perfecto, ahora pensemos en nosotras (Xena empezó a recitar él ultimo pergamino que leyó)

Percibo todo tu encanto en esta piel,

El cielo cabe en tu interior

De tu luz se alimenta mi alma.

A tu costado es donde atraca el fin de mis

deseos y mis pocas alegrías.

¿Cómo sabes ese pergamino?

Gabrielle, casi todas las noches me acercaba por tu ventana, te miraba, esperaba que te durmieras para poder observarte desde cerca y aprovechaba para leer tus manuscritos.

Sé que es algo muy privado para ti, pero era la única manera de tener algo tuyo dentro de mí, tus escritos.

Lamento que no puedas tenerlo aquí.

Pero no te preocupes Gabrielle los sé todos de memoria y te los voy a contar a todos y cada uno de ellos por las noches, mientras te haga el amor.

¿Es una promesa?

 Sip.. ¡Tu sabes que yo siempre cumplo!

Las dos se volvieron a besar, se recostaron, y se hicieron el amor, con pasión

¡Oh! Gabrielle.. Que bueno es volver a sentir mi calor sobre tu vientre.

Te quiero tanto que me entrego sin pensar.

Dime que se siente,cuando se frenan tus latidos y

al estar relajada, recobrando lentamente,

en tu corazón la calma.

Dime Amor lo que sientes.

¡Cielos Xena! Deberás que te lo sabes todos.

Por supuesto ...Pero ahora no hablemos mas necesito de ti...

FIN

© 1999 de Mabel

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