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Tiempo de la verdad

(Por Mabel)

Disclaimers:

Los personajes de Xena, Gabrielle y Argo son propiedad de MCM/Universal, y fueron tomados prestados por un rato.

Esta historia es de ficción y no se pretende infringir ningún derecho de Copyright.

Está basada en la cuarta temporada.

Contiene escenas de sexo entre dos mujeres, si eres menor de 18 años y/o no estás de acuerdo con este tipo de relación, te recomiendo que no sigas leyendo.

Criticas constructivas serán bien recibidas Mabel34@hotmail.com
 
 

Prólogo

Ya había quedado atrás nuestro viaje a la India, ahora estábamos acampando en las afueras de Atenas, nuestras noches no son más como las de antes, ahora tratamos de disfrutar de todo nuestro amor a pleno, ¡¡no sé dónde quedó mi timidez!!.

Trato de recordar cómo empezó todo hace dos noches atrás y no puedo rehacer todos los hechos......

Parte I

Como siempre estoy relatándole uno de mis rollos mientras vamos camino hacia Atenas cuando mi compañera...

X: Shhhh....... Haz silencio

G: ¡Ah!. Si no te gusta mi historia, tienes mejores maneras para decírmelo.

X: Gabrielle, no es eso. ¡ Solamente haz silencio!

G: Bue...noo, si lo pides de esa manera.

A lo lejos se siente el repicar de las espadas, ahora todo está más claro cuatro hombres atacaron una carreta matando al conductor y robándole sus pertenencias; Xena dio uno de sus saltos (¡¡ que yo nunca puedo hacer!!). Y de repente estaba en el medio de los hombres, desenfundó su espada y de un golpe cayeron, salió otro rufián de entre los arbustos amenazándome con atravesarme, pero mi fiel amiga lo derrumbó degollándolo.-

G: ¿Era necesario que hicieras tal destrozo?

X: ¡No había alternativa! Te iba a matar.

G: Tú siempre encuentras alguna excusa.

X: ¡¡Gabrielle!! Tienes que comprender que esta es mi manera de ser y aunque cambie de alguna forma ¡¡gracias a ti!! Hay cosas como cuando tu vida peligra que me hacen perder el control.

G: Bueno será mejor que sigamos el camino y busquemos dónde acampar.

Parte II

Busqué leña; prendí la fogata, mientras Xena alimenta y cepilla a Argo, acomodé nuestras mantas.......

X: ¿Todavía sigues molesta?

G; ¡No!... solamente me siento culpable, porque sé que si yo dejara el camino de la paz, y peleara a tu lado, como antes de nuestro viaje a la India, no tendrías la carga tan pesada de protegerme.

X: Gabrielle... Cuidarte y protegerte no es ninguna carga, me gusta hacerlo.

Estoy tratando de no darle un sentido a las palabras de Xena, pero mi corazón empezó a latir mas fuerte.

Las dos miramos las estrellas sin decir una sola palabra; hasta que nuestro silencio se cortó abruptamente, Xena se puso de costado sobre su hombro...

X: ¿Gabrielle?

G: Sí.... Xena

X: No se como decirte esto, pero no puedo siquiera imaginarme que se cumpla esa visión de nuestra muerte sin antes decirte cómo siento.

Nunca imaginé que Xena mi mejor amiga mi compañera, tuviera la fuerza necesaria para que las dos pudiéramos ser honestas y hablar de cómo nos sentíamos la una cerca de la otra.

X: La primera vez que apareciste en mi vida sé que sentimos la misma atracción. Si te pone mal... Que toque este tema... dímelo.

G: ¡No!... Está bien, ya es hora de que pongamos en claro ciertas cosas.

X: Pero no es solamente atracción, es un sentimiento que con el correr del tiempo sé ha vuelto más fuerte y necesito decirte cómo siento porque si no mi corazón va a estallar en cualquier momento.

Sentí que mi amiga recorría todo mi cuerpo con sus ojos azules, tan fríos y tan cálidos a la vez, como buscando una respuesta a sus palabras.

Fue ahí cuando tome su rostro entre mis manos acariciándola suavemente, me acerqué hasta que mis labios rozaron los suyos, una ola de calor cubrió mi cuerpo y sentí su lengua explorando mi boca.

Me siguió mirando como pidiéndome permiso para continuar con esta nueva experiencia, hasta que cerré mis ojos y le dieron libre paso para empezar a recorrer mi cuello con su lengua, mientras sus manos ágiles quitaban mis ropas suavemente.

Al darme cuenta nuestros cuerpos estaban desnudos, uno contra el otro y fue ahí cuando entendí que éste era el tiempo de la verdad, una verdad guardada muy dentro de nosotras.

Parte III

G: ¡¡Oh!!! Dioses... Nunca me imagine que pudiera sentir toda esta pasión...

X: ¡¡Gabrielle!! Amor mío...

Xena recorrió todo mi cuerpo con sus labios hasta que llegaron a mis muslos abriéndose camino entre ellos con sus manos, haciéndome tocar el cielo de placer. Su lengua penetró dentro de mí de una manera inimaginable. Mi cuerpo vibraba y de mi interior salió un gemido tan profundo que Xena empezó a sonreír tan seductivamente que me hizo dar la vuelta y me coloqué sobre su cuerpo besando cada parte, sintiendo la fragancia de su excitación hasta que llegue a la parte mas deseada por mí y por ella, mis labios y lengua la hicieron gritar con tal placer que al rogarme por más hizo que llegáramos a la cumbre las dos una y otra vez...

Ahora las dos estábamos recostadas sobre las mantas, pero mi cabeza está apoyada sobre los muslos de Xena tan cómodos y suaves.

G: ¿Xena?

X: ¡Sí! Mi pequeña bardo.

G: Gracias, por lo de pequeña, pero creo que te demostré que soy lo bastante grandecita...

X: ¡¡¡¡Claro que me lo demostraste!!!! En todos los sentidos...

G: Bueno... Pero lo que te quería decir es que no debes preocuparte que se cumpla o no la visión...

X: Gabrielle... ee… Amor mío, trato de no acordarme de eso... ¿ No crees que tenemos mejores cosas que hacer?...

G: ¡¡ Sí ya me imagino que cosas hablas!!.. Pero es que quiero que sepas que no importa lo que suceda, porque lo único que ahora importa es disfrutar cada momento de nuestras vidas, no me importa morir porque sé que nuestro amor va más allá de la muerte...

X: ¡¡¡Gabrielle!!!… Sé que nuestro amor es eterno y que si llegara la hora de nuestra muerte nos volveremos a encontrar porque sé que tú eres mi luz y mi camino.......

G: ¡¡ Te amo Xena!!

X: ¡¡ Yo te amo más aún!!...

Las dos amigas, compañeras y ahora amantes se unieron en un largo y profundo beso y volvieron a demostrar su amor, y así pasan sus días y noches una junto a la otro sin temor al mañana y a lo desconocido.

FIN

© 1999 de Mabel

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